En estas fiestas celebramos mucho más que una tradición. Celebramos los cimientos que nos sostienen: la familia, los afectos y el esfuerzo de todo un año de trabajo.
Para quienes llevamos la técnica en la sangre, sabemos que ninguna gran obra se levanta en soledad. Cada ladrillo cuenta, cada cálculo importa, y la estructura solo es sólida cuando todas las partes trabajan unidas. Lo mismo sucede con nuestra profesión.
Este año renovamos el compromiso de recuperar nuestra comunidad profesional. Sabemos que el Maestro Mayor de Obras y el Técnico Profesional son motores fundamentales para el desarrollo de nuestra Provincia.
Sigamos trabajando para jerarquizar nuestro rol, para que la firma del técnico tenga el valor que merece y para que sigamos sientiéndonos orgullosos de pertenecer a este colectivo.
¡Feliz Navidad y un próspero comienzo para todos los colegas!
